sábado, 28 de octubre de 2017

SUMANDO ÁFRICA


África Central Occidental es la quinta mayor exportadora de algodón del mundo, el cultivo y proceso realizado de forma manual, corresponde a pequeños agricultores; una vez convertido en fibra se vende a fábricas de todo el mundo. Sin embargo las normas del comercio internacional no son equitativas, los países del Norte marcan las reglas del juego (competitividad y máximo beneficio) frente a los países productores del Sur que se ven inmerso en un juego complejo y desequilibrado entre exportadores y productores locales debido en parte a la falta de una potente industria textil local.
En SumaÁfrica comercializamos ropa de hogar, telas y tejidos adquiridos directamente de los productores y artesanos. Nuestros proveedores son organizaciones que trabajan bajo las premisas del Comercio Justo, por lo que los productos están fabricados de forma ética y sostenible en pequeños talleres artesanales y de manera totalmente manual, otorgándoles una calidad y belleza de valor único. 
Promovemos:
Relaciones comerciales basadas en el trato directo sin intermediarios entre los productores y el consumidor con el objetivo de paliar la desigualad que se produce dentro de las normas del comercio internacional.
  • Visualización y mejora del acceso al mercado de los productores más desfavorecidos.
  • Relación a largo plazo con los productores. 
  • Remuneración y precio justo.
  • Pago por igual trabajo entre mujeres y hombres.
  • El trabajo forzoso, incluido el trabajo infantil está prohibido.

lunes, 28 de diciembre de 2015

BOGOLAN. LA TELA Y EL BARRO

El Bogolan o “paño de barro” es un tejido originario de África Occidental sobre todo de Malí y Burkina Faso. Etimológicamente significa "hacer con la tierra", de la lengua bambara: "bogo"-"tierra" y "lan"-"viene de".
La mitología Mandingo nos cuenta la historia de la aparición del Bogolan, según la leyenda, una mujer dejo secar su ropa teñida con plantas al borde de un río, la ropa se manchó de barro y cuando trató de limpiarla observó que el barro (bogo) había teñido la tela apareciendo pequeñas manchas.
Esta reacción química producida por el contacto del barro y la tela teñida, empezó a utilizarse a partir de entonces añadiendo patrones, formas y tinturas a base de cortezas, minerales naturales o elementos vegetales.
Los dibujos que se imprimían en los paños estaban cargados de simbología con alusiones específicas a su función y uso; de esta forma el Bogolan nació con su propia escritura social que traducía problemas políticos, anunciaba una boda o significaba el estado social de quién vestía la prenda.
Como corresponde a la tradición y la cultura africana, fueron las mujeres las que de una manera creativa, mejoraron el proceso del bogolan  introduciendo textiles, plantas etc. Esta artesanía se reservaba a las mujeres de edad avanzada que no podían dedicarse a trabajos pesados, y que con minuciosidad preparaban las telas con dibujos simbólicos dependiendo de su utilización posterior.
PROCESO
El tejido base es una tela de algodón más o menos gruesa, compuesta de tiras estrechas tejidas manualmente 
En primer lugar las "bogolaniste” preparan la arcilla, el barro se obtiene en aguas estancadas y se deja fermentar en un frasco.
La tela de algodón puro se empapa en una infusión de abedul (n'galaman), y después se seca al sol, cuando se sumerge en la decocción se vuelve de color ocre oscuro y el sol le da el color final.
A continuación, se aplica el barro con brocha o lápiz, con plantillas o a mano alzada a través de espátulas de metal, tallos de mijo de Palmira o plumas. El lodo fermentado reacciona químicamente con la base del ocre seco dando lugar a un color negro denso; los bogolans tradicionales son bicolores sólo con el contraste negro-amarillo, los tonos blancos se consiguen con una mezcla de varios jabones, los rojos oscuros con la decocción de la corteza Raisinier Africana (n'pecou)
Todavía se practica esta técnica por las tribus Dogon, Bobo, Senufo de etnia bambara y cada una desarrolla su propio directorio de estilo y patrón.
En los años 80, el diseñador de moda maliense Chris Seydou, introdujo por primera vez el Bogolan a escala internacional para las grandes firmas de alta costura, posteriormente le siguieron numerosos artistas africanos y occidentales que ampliaron su primitiva utilización de vestimenta, al decorativo de diseños de interiores, marroquinería, artes escénicas, muebles, etc.
Esta intrusión moderna en los paños de bogolan, ha dado lugar a importantes cambios y ajustes en los diseños para adaptarlos a los cánones de la moda actual; estas innovaciones a menudo implican la reinvención de dibujos y temáticas tradicionales, adaptación de tecnología, productos, modelos y canales de comercialización alejados del objetivo de los artesanos tradicionales.
El Bogolan, representante legítimo del mundo Mandingo, con su sistema de signos, patrones, práctica estructurada, técnica y valores, supone un discurso sobre la vida muy alejado de las exigencias que provienen de la dimensión industrial de un producto. Su significado simbólico tradicional se ha convertido en juegos gráficos puramente decorativos 
El desarrollo y la seducción comercial tienen un precio que debe ser evaluado razonablemente para evitar riesgos como la desaparición de los motivos antiguos y tradicionales y la limitación que supone responder a las expectativas de los consumidores occidentales y “occidentalizados”. 
El paño de Bogolan, debatiéndose entre la modernidad y la tradición podría perder su alma y su valor cultural que representa lo bello, lo útil y lo eterno africano.

domingo, 27 de diciembre de 2015

FEDERACIÓN Yakaar Niani Wulli. TRANSFORMACIÓN ARTESANAL DEL ALGODÓN ORGÁNICO

La Federación Yakaar Niani Wulli fue la primera organización senegalesa en producir algodón orgánico y de comercio justo; creada en 1997 con el apoyo de Enda Pronat, cuenta actualmente con cerca de 2.000 agricultores en 85 aldeas del Departamento de Tamba.
En las tierras de Niani y Wulli los residentes se organizan para mejorar sus ingresos mediante la transformación de su propio algodón orgánico en productos textiles utilizando conocimientos tradicionales de hilado, teñido, tejido y costura
Las Sabanas africanas son el hogar de variada fauna y flora, el monocultivo del algodón con el uso masivo de pesticidas y de alto consumo de agua representa la mayor amenaza para esta biodiversidad. Los agricultores cultivan el algodón en secano, sin pesticidas y herbicidas y para oxigenar la tierra, practican la rotación con otros cultivos de alimentos básicos como el maíz, la soja o el maní, de esta forma se consigue armonizar la agricultura y la naturaleza, contribuir al mantenimiento del ecosistema, y reducir los efectos negativos sobre los seres humanos y el medioambiente.
Junto a la reactivación económica y la conservación ambiental, el proyecto ha contribuido a mejorar la salud de la población local y la incorporación de las mujeres al mercado laboral.
Se han recuperado trabajos como el de los hilanderos que fue desapareciendo a pesar de ser una buena fuente de empleo.
La hilatura manual es un proceso lento que lleva más de 100 horas de trabajo para producir un kilo de 'ngessé' (hilo fino) con la rueca, esta actividad permite a las mujeres poder supervisar a los niños mientras trabajan. Los tejedores producen cuatro tipos de hilados en telares tradicionales. 
La fundación ha recuperado el tinte del añil natural, la extracción de las hojas de la planta requiere no sólo de habilidades sino también de iniciación ritual; la recolección, secado y maceración en el agua siempre se lleva a cabo con el acompañamiento de ritos y cánticos que varían de acuerdo con el uso de la tela. La tela blanca se convierte poco a poco en el color del cielo azul claro que se va oscureciendo hasta volverse color azul de medianoche. 
Cada baño de tinte es único dependiendo del ciclo de la luna, la edad de la planta, el tiempo en que las hojas fueron recogidas y de si secan al sol o sombra, por lo que dan un color único a cada pieza teñida. Actualmente 10 pueblos han mejorado su producción de índigo introduciendo cuatro nuevos colores naturales, marrón, verde, amarillo y rojo.
Unos de los objetivos prioritarios de la fundación es fomentar el proceso más allá de la producción y cultivo, situando como valor añadido la ejecución artesanal.
Profesiones que los jóvenes ya no sabían, están volviendo a ser comunes en los pueblos de Makanding, Saraba counda, Diabou, Mboulémbou, Vélingara coto, Kolibantan, Yéro Dondé, Sita kuru, etc.
La Federación es miembro de la Asociación de productores de semillas campesinas de Senegal (ASPSP), de la Federación Nacional de Productores biológicos (FENAB) y de la Red nacional de mujeres rurales (RNFR). Posee el Certificado orgánico por Eco-Cert en 1997 y Certificado de Comercio Justo FLO-Cert desde 2005.